Se trata de Javier Broi, quien en pleno juicio reconoció su responsabilidad en el hecho y expresó: «Le pido perdón a mis hijos, estoy arrepentido de todo lo sucedido.» Según las fuentes, Broi fue condenado por el doble femicidio de las hermanas Pamela y Ramona Gorosito; y las lesiones a la madre de ambas, Noemí Graciela Segundo. El Tribunal en lo Criminal (TOC) 3 de Jujuy, integrado por juezas Ana Carolina Pérez Rojas -presidente de trámite – y María Margarita Nallar, y el juez Mario Ramón Puig; homologó un acuerdo entre las partes y le impuso a Broi la prisión perpetua.
El hombre fue considerado autor de los delitos de «homicidio calificado por el vínculo y por violencia de género, homicidio calificado por alevosía y odio de género, lesiones leves y violación de domicilio en contexto de violencia de género en concurso real». Además, la justicia le prohibió que tenga vínculo con sus dos hijos en un pedido realizado por la madre de las víctimas.
Por su parte, Julián Martín Palmieri, abogado de la familia Gorosito, sostuvo que «es un fallo ejemplar» y agregó que «ahora ellas descansarán en paz y Graciela estará tranquila». Según la acusación de la fiscalía, el 15 de abril de 2022, Broi sorprendió a su expareja Pamela Gorosito en su casa del barrio Jardín de la localidad de Yuto, departamento de Ledesma. El ahora condenado llevaba consigo una escopeta y un machete, e ingresó al lugar a la fuerza, pese a la negativa de la víctima, a quien agredió a golpes de puños y patadas en el cuerpo y la cabeza.
Tras sacarla del interior del inmueble, la arrojó al piso del patio delantero de la vivienda donde continuó golpeándola. En medio de suplicas de la víctima para que cesara su acción, Broi le asestó varios machetazos en la cabeza, provocándole la muerte en el lugar. Al momento en que se daba a la fuga, Broi se encontró con la hermana de Pamela, a atacó a golpes y una vez caída en el suelo le disparó con su escopeta y la mató. Poco después, llegó al lugar la madre de las víctimas, a quien el femicida le aplicó un culetazo con el arma directo en el rostro, para luego escapar.



