Más de cuatro años después del crimen que conmocionó al mundo del rugby, la Justicia francesa comenzó a juzgar a dos militantes de extrema derecha acusados por el asesinato del exrugbier argentino Federico Martín Aramburu. Loïk Le Priol y Romain Bouvier están acusados de haberlo atacado a tiros durante la madrugada del 19 de marzo de 2022, luego de una discusión que comenzó en la terraza de un bar del Barrio Latino de París. El veredicto está previsto para el 25 de septiembre.
Le Priol, un exmilitar de 32 años, y Romain Bouvier, un exestudiante de Derecho de 35, se sentaron este lunes en el banquillo de los acusados y evitaron cruzar miradas con los familiares y allegados de la víctima. Entre ellos se encontraba la viuda de Aramburu, María, visiblemente emocionada durante la apertura del proceso. Los dos acusados enfrentan penas que pueden llegar a la cadena perpetua. Le Priol está acusado de asesinato, mientras que Bouvier responde por tentativa de asesinato. Ambos negaron que hayan tenido intención de matar.
Todo ocurrió durante la madrugada del 19 de marzo de 2022, en el Barrio Latino, en pleno centro de París. Después de una noche de fiesta, Aramburu y Hegarty se sentaron alrededor de las 5:20 de la mañana en la terraza de un bar para comer algo. En el lugar ya estaban Le Priol, Bouvier y la pareja del exmilitar. La situación comenzó a tensarse a partir de un comentario de Hegarty relacionado con la manera en que Le Priol reprendía a otro cliente del establecimiento. El intercambio fue subiendo de tono y, en un momento, el exmilitar tuvo una actitud provocadora con Aramburu: le dio varios golpes en la cabeza. La discusión no terminó allí.
Cuando Aramburu y Hegarty decidieron abandonar el lugar, aproximadamente a las 6 de la mañana, se produjo un nuevo enfrentamiento. Según la reconstrucción de los investigadores y los testimonios incorporados al expediente, Aramburu tomó a Le Priol de la capucha y lo arrojó violentamente al suelo. La pelea dejó al exmilitar con algunos dientes rotos. Fue entonces cuando, según los testigos, Le Priol lanzó una amenaza que tendría un peso central durante el juicio: “Lo voy a matar”.
Después del enfrentamiento, Aramburu y Hegarty se alejaron caminando. Le Priol, en tanto, se retiró del lugar a pie en la misma dirección que habían tomado los dos exrugbiers, pero antes le ordenó a su pareja que fuera a buscar su Jeep. El vehículo apareció poco después. Según la acusación, el automóvil se detuvo a la altura de los dos argentinos en un bulevar. Bouvier estaba armado y disparó varias veces contra ellos antes de escapar corriendo.
El exmilitar efectuó otros seis disparos. Uno de ellos alcanzó a Aramburu por la espalda. El exrugbier cayó gravemente herido. A su lado estaba Hegarty, quien presenció sus últimos momentos de vida. Según su testimonio, Aramburu llegó a decirle: “Voy a morir”. Poco después murió. El crimen dejó a su esposa, María, y a sus tres hijos, Trinidad, Justina y Santiago, sin el padre.
La brutalidad del ataque generó una enorme conmoción en Francia y en el ambiente internacional del rugby. En Argentina, la noticia también tuvo un fuerte impacto, especialmente por el pasado de Aramburu con Los Pumas. Uno de los aspectos que atraviesa el proceso es el perfil de los principales acusados.
Le Priol y Bouvier compartían, según los elementos reunidos durante la investigación, una marcada inclinación hacia la violencia y vínculos con ambientes de extrema derecha radical. También tenían en común el consumo de alcohol y la afición por las armas. La defensa, sin embargo, sostiene que aquella madrugada los disparos no fueron realizados con la intención deliberada de matar.
Uno de los argumentos que deberá analizar el tribunal es que los acusados habrían reaccionado ante el temor provocado por la fuerza física de Aramburu y Hegarty, ambos exrugbiers. La Justicia deberá determinar si esa explicación resulta compatible con la secuencia de hechos, especialmente teniendo en cuenta la persecución posterior a la pelea, el uso de armas de fuego y la cantidad de disparos efectuados.



